


Queridos amigos:
Y llegó Mía….........
Me pidieron que escribiera su historia, para que alguien la adoptara y cuando ví sus fotos, me robó el corazón y supe que había llegado, que nadie más sino yo debía adoptarla… así que ayer en la tarde me confirmaron que sí, que me la entregaban y fui a buscarla.
Es una preciosura cuya edad exacta se desco-noce, pero no debe tener más de año y medio. Casi puro negro y plata, con algunos granitos de sal por ahí… Dulce, cariñosa, tranquila y…algo gritona como cualquier schnauzer que se respete!
Cuando se fue Hansi sentí que no iba a haber más lugar para otro perrito en mi corazón, el tremendo vacío que me produjo su partida es aún terriblemente doloroso pero en algún momento pensé que si algún día decidía tener otro perrito, sería una hembrita y se llamaría Sofía…
El día que me llamaron, justo ese día, me desperté a las 5 de la mañana y un pensamiento me vino a la cabeza “Qué pasaría si un día me llaman y me dicen que hay una hembrita schnauzer en adopción?”y no supe responderme, solo quedó ahí.
“Ese” día, para los que creemos en la causalidad y no en la casualidad, me llamó Libia para pedirme que escribiera su historia. No lo hizo para que yo la adoptara porque no hacía ni una seman habíamos estado hablando de eso y le comenté que no me sentía capaz de tener otra mascota, no por ahora Pero los “por ahora” cambian de un momento para
otro, sin duda alguna… La vida nos cambia en un segundo y nos cambió, a Mía y a mí, en ese segundo en que ví su foto.
Está ahora al lado mío mientras escribo: no se separa de mí porque obviamente debe extrañar todavía a su familia anterior; pero confío y espero en que en poco tiempo se encuentre totalmente integrada a ésta familia, donde va a recibir muchísimo amor y todos los cuidados que se merece.
Quiero decirles que viene de un hogar donde le prodigaron mucho amor y le salvaron la vida, solo que eso; la vida da a veces giros inesperados y ellos tuvieron que buscarle un nuevo hogar; pero no por falta de amor, sino porque no les quedó otra salida.
Su antigua mamá ya sabe que quedó en buenas manos, que sabrá de ella cada vez que quiera y que ellos no olvidan a quienes les aman y cuidan: Mía sabe en su corazoncito noble y generoso que Melissa también la ama y la llevará siempre en su propio corazón.
En cuanto al nombre que yo pensaba, por supuesto no se lo voy a cambiar: Mía se llama, Mía se queda: es un nombre adecuado para ella, dulce y suave…
Así es que, mis queridos amigos y familia, por favor denle la bienvenida a Mía y supongo que desde ya saben que será tan amada y tan cuidada como fueron Gaspar y Hansi: mis amados niños peludos.
Un abrazo para cada uno de Uds.!
Lili

